Biografía

Nació en la Ciudad de México, desde muy temprana edad, se familiarizó con el arte, particularmente con la pintura. Estudió la Licenciatura en Diseño de Interiores en la Universidad Motolinía del Pedregal, donde hizo sus primeros cuadros. Para complementar y ampliar sus estudios, tomó algunos cursos de pintura entre ellos el taller de Susana Marín, donde pudo desenvolverse totalmente y por primera vez dejar fluir ese impulso de pintar. Ahí, fue invitada a su primera exposición colectiva, seguida por otra ese mismo año. Con el paso del tiempo, su estilo evolucionaba, lo que la condujo a cambiar de talleres en varias ocasiones, hasta que conoció a la pintora Guadalupe Morazua, quien la alentó a seguir con su carrera, a través de su ejemplo de disciplina y entrega al arte. Con sus nuevas obras, se montó otra exposición colectiva del taller “El arte x el arte”. Tiempo después, tuvo el suficiente material para montar su primera exposición individual, con el apoyo de Héctor Hernández Pons, con lo que alcanzó su sueño en octubre de 2005 con la exposición "Hallazgos". En este camino, ha logrado exponer de forma individual tres veces más. En una de estas exposiciones conoció a Jaime Téllez, quien ha compartido con ella sus técnicas y la ha ayudado desde entonces. Su estilo está marcado por la cultura oaxaqueña. El gusto por esta ciudad la impulsó a viajar en repetidas ocasiones y conocer a detalle el folclore oaxaqueño, así como las características y técnicas de la pintura local. En ella, descubrió artistas sin reglas para expresar sus ideas y sentimientos, gracias a la amplia combinación de colores.


Statement

Su expresión artística producto de una larga formación académica, la ha llevado durante los últimos años a una continua búsqueda por un estilo propio. Su obra ha ido evolucionando desde un estilo figurativo con destellos dorados a modo Neobizantino, hasta desarrollar un estudio profundo de la textura y color, utilizando una amplia gama de materiales a través de la pintura abstracta.

López Venero logra plasmar un universo coloreado, en el cual, la forma, en apariencia caótica, se organiza paulatinamente. Pintura que nos recuerda al fuego, tierra, cielos, arboles, todos portadores de una profunda materia espiritualizada sin esfuerzo alguno, a causa de su realidad misma, traspuesta por la pasión.